Qué es la liquidez
La liquidez es la capacidad de un activo para convertirse en efectivo rápidamente y sin que se produzca una variación significativa en su precio. Cuanto más fácil resulte comprar o vender un activo a un precio estable, mayor será su liquidez.
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Por ejemplo, las acciones que cotizan en bolsa suelen tener mucha liquidez, ya que a menudo pueden venderse al instante durante el horario de negociación. Los bienes inmuebles, por el contrario, tienen mucha menor liquidez: la venta de una propiedad puede llevar semanas o meses, y es posible que el vendedor tenga que bajar el precio para atraer a los compradores.
El efectivo en sí mismo se considera el activo más líquido, ya que puede utilizarse de inmediato para realizar transacciones.
La liquidez influye en la rapidez con la que se puede entrar o salir de una posición, por lo que es importante para los traders e inversores: una posición rentable sobre el papel puede resultar difícil de cerrar si la liquidez desaparece de repente.
Cuando hablamos de liquidez, normalmente nos referimos a la liquidez de mercado o a la liquidez contable. Ambas son esenciales, pero se utilizan en contextos diferentes.
Liquidez del mercado
La liquidez del mercado se refiere a la facilidad con la que se pueden comprar y vender activos en un mercado concreto, como acciones, divisas, bonos, materias primas o inmuebles.
En los mercados financieros, la esencia de la liquidez radica en un factor fundamental: el número de traders dispuestos a negociar un activo en un momento dado. Cuanto mayor sea la interacción constante entre compradores y vendedores, mayor será la liquidez del mercado.
Existen también otros factores que pueden influir en la liquidez del mercado: La liquidez del mercado se refiere a la facilidad con la que se pueden comprar y vender activos en un mercado específico, como acciones, divisas, bonos, materias primas o inmuebles.
En los mercados financieros, la esencia de la liquidez radica en un factor fundamental: el número de traders dispuestos a negociar un activo en ese momento. Cuanto más interactúan constantemente compradores y vendedores, más líquido se vuelve el mercado.
Existen también otros factores que pueden influir en la liquidez del mercado:
- Tamaño del mercado
- Volumen de negociación
- Presencia de creadores de mercado
- Regulación y transparencia
- Horario de negociación e infraestructura
Los mercados con mayor liquidez
Uno de los mercados con mayor liquidez es el de divisas. Esto se debe a varias razones:
- El comercio internacional requiere constantemente el cambio de divisas
- Los bancos negocian divisas de forma continua
- Los bancos centrales participan en los mercados de divisas
- Las empresas multinacionales se cubren frente a la exposición cambiaria
- El mercado opera casi las 24 horas del día durante la semana
Los principales pares de divisas se negocian en volúmenes extremadamente elevados, lo que significa que casi siempre hay un comprador y un vendedor disponibles.
Esto suele traducirse en estrechos spreads entre el precio de compra y el de venta, una ejecución rápida y menores costes de transacción.
Otros ejemplos de los mercados más líquidos incluyen los bonos de deuda pública de EE. UU., las acciones de gran capitalización, los futuros sobre los principales índices y el oro.
Los mercados con menor liquidez
La liquidez puede variar significativamente incluso dentro de la misma clase de activos.
Por ejemplo, el mercado de divisas puede carecer de liquidez en lo que respecta a los pares de divisas exóticas. Dichos pares están vinculados a economías más pequeñas y tienen una menor demanda global; generan un menor volumen de comercio internacional, y la inestabilidad política o económica de los países a veces ahuyenta a los traders.
Como resultado, los traders pueden experimentar spreads más amplios y una mayor volatilidad.
Ciertas áreas del mercado de valores también carecen de liquidez, especialmente las acciones de bajo valor y las empresas de pequeña capitalización. Hay pocos participantes, las acciones pertenecen a empresas menos conocidas, lo que no genera confianza entre los inversores. El interés institucional es escaso y el volumen diario es minúsculo.
Liquidez contable
La liquidez contable se refiere a la capacidad de una empresa para pagar sus deudas y obligaciones financieras. En otras palabras, mide si la empresa dispone de suficientes activos líquidos para cubrir los pasivos que vencen en breve.
Una sólida liquidez contable suele indicar un menor riesgo financiero, una mayor estabilidad operativa y una mayor capacidad para resistir las tensiones económicas. Una liquidez débil puede ser señal de posibles dificultades financieras.
Medición de la liquidez contable
Evaluar la liquidez contable significa comparar los activos líquidos con el pasivo corriente. Existen varios ratios que puede tener en cuenta a la hora de valorar la solidez de una empresa en términos de liquidez. A continuación se presentan tres de ellos, de menor a mayor rigor.
Ratio corriente = Activo circulante total / pasivo corriente total
Ratio rápido = (Activo circulante total - existencias) / pasivo corriente total
Ratio de caja = Efectivo e inversiones a corto plazo / pasivo corriente total
Los ratios de liquidez son una excelente forma de evaluar la empresa en la que planea invertir. Puede encontrarlos todos en nuestro Analizador de acciones: ordene las empresas según este indicador de riesgo y añada más para realizar una comparación más eficaz.
Resumen sobre la liquidez
La liquidez mide la facilidad con la que se pueden negociar los activos o cumplir las obligaciones sin un impacto financiero significativo.
En los mercados, la liquidez afecta a la velocidad de ejecución, los spreads, la volatilidad y el riesgo de operativa. Para las empresas, la liquidez refleja la estabilidad financiera y la capacidad de gestionar las obligaciones a corto plazo.
Tanto si opera con divisas, analiza acciones o evalúa empresas, comprender la liquidez le ayuda a valorar mejor tanto las oportunidades como los riesgos.
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