¿Puede un pionero en microsatélites ser potencia de defensa?Rocket Lab se ha transformado de un proveedor nicho de lanzamientos de pequeños satélites en un activo estratégico de seguridad nacional, cerrando 2025 con 21 lanzamientos exitosos de Electron y un impresionante aumento del 175% en las acciones. La evolución de la compañía culminó en un contrato de 816 millones de dólares de la Agencia de Desarrollo Espacial para construir 18 satélites para la detección de amenazas de misiles hipersónicos, señalando su emergencia como contratista de defensa principal. Esta estrategia de integración vertical posiciona a Rocket Lab como un jugador crítico en una era donde la soberanía de la cadena de suministro se ha vuelto primordial para la preparación militar.
El centro tecnológico de las ambiciones de Rocket Lab para 2026 es el cohete Neutron, un vehículo de lanzamiento medio capaz de llevar 13.000 kilogramos a órbita terrestre baja. Programado para su vuelo inaugural a mediados de 2026, Neutron cuenta con el innovador diseño de carenado "Hungry Hippo" y motores Archimedes impresos en 3D, apuntando al lucrativo mercado de mega-constelaciones actualmente dominado por el Falcon 9 de SpaceX. Este salto tecnológico, combinado con más de 550 patentes globales que cubren innovaciones críticas en propulsión y estructuras, crea un formidable foso de propiedad intelectual que los competidores no pueden replicar fácilmente.
La trayectoria financiera subraya esta transformación: los analistas proyectan un crecimiento del 52,2% en las ganancias por acción para 2026, alcanzando 0,27 dólares por acción y superando dramáticamente a gigantes aeroespaciales tradicionales como Lockheed Martin (0,6%) y Northrop Grumman (-7,6%). Una potencial IPO de SpaceX con una valoración de 1,5 billones de dólares podría desencadenar una revalorización en todo el sector, con Rocket Lab como la única alternativa integrada verticalmente y cotizada en bolsa. Wall Street ha respondido en consecuencia, elevando los objetivos de precio a 90 dólares mientras la compañía cierra la brecha entre la agilidad de startup y la escala de titán aeroespacial, con contratos de defensa listos para dominar su mezcla de ingresos.
