¿Puede subir la moneda mientras muere la ciencia?El peso argentino se encuentra en una encrucijada histórica en 2026, estabilizado por una disciplina fiscal sin precedentes pero socavado por el desmantelamiento sistemático de su infraestructura científica. La administración del presidente Javier Milei ha logrado lo que parecía imposible: un superávit fiscal del 1,8% del PBI y una inflación que cae del 211% a tasas mensuales manejables de alrededor del 2%. La transformación del peso de activo en crisis a moneda respaldada por commodities se basa en la masiva formación energética de Vaca Muerta y las reservas de litio, apoyadas por un marco comercial alineado con EE. UU. que reduce las primas de riesgo político. Las nuevas bandas cambiarias indexadas a la inflación que se lanzarán en enero de 2026 señalan la normalización, mientras se proyecta que las exportaciones de energía generen 300.000 millones de dólares acumulados hasta 2050.
Sin embargo, este renacimiento financiero enmascara una profunda crisis intelectual. El CONICET, el principal consejo de investigación de Argentina, sufrió recortes presupuestarios reales del 40%, perdiendo 1.000 miembros del personal y desencadenando una fuga de cerebros que vio al 10% de los investigadores abandonar el sistema. Los salarios colapsaron un 30% en términos reales, forzando a los científicos a conducir Uber y realizar trabajos manuales. Las solicitudes de patentes se desplomaron a un mínimo de varias décadas de 406 anualmente, mientras que el país ocupa un pésimo puesto 92 a nivel mundial en insumos de innovación. La administración ve la ciencia pública como un despilfarro fiscal, creando lo que los críticos llaman "ciencicidio", la destrucción sistemática de la capacidad de investigación que tomó décadas construir.
El futuro del peso depende de si la riqueza geológica puede compensar la atrofia cognitiva. Las inversiones en energía y minería bajo el régimen RIGI (que ofrece 30 años de estabilidad fiscal) suman miles de millones, alterando fundamentalmente la balanza de pagos. No obstante, la eliminación de aranceles de importación a la tecnología amenaza 6.000 empleos en el sector de ensamblaje de Tierra del Fuego, mientras que el vaciamiento de los laboratorios compromete la capacidad a largo plazo en biotecnología, energía nuclear y desarrollo de software. La apuesta geopolítica por la alineación con EE. UU. proporciona financiamiento puente a través del FMI, pero las tensiones con China, un socio comercial vital, crean vulnerabilidad. Argentina se está transformando en una superpotencia de materias primas con una economía del conocimiento deliberadamente ahuecada, planteando la pregunta: ¿Puede una nación prosperar a largo plazo intercambiando inteligencia por barriles?
