Así afrontamos el inicio de año Los recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, los posibles pagos por los impuestos arancelarios recaudados, el ciclo de capex en la inteligencia artificial y la reaceleración del crecimiento a nivel global pueden provocar grandes oscilaciones en un año 2026 que por la teoría del ciclo presidencial debería ser algo complicado, con correcciones y bastante volátil. En cualquier caso, es suficiente para proyectar a grandes rasgos las ideas sobre las que empezar a trabajar.
Las valoraciones siguen siendo elevadas, el riesgo geopolítico sigue estando latente y diversos problemas macro siguen en el aire. Por ejemplo, hablando sobre las valoraciones, parece que aproximadamente un tercio del mercado cotiza con ratios precio-venta extremadamente altos. Esta situación puede ser aceptable por un tiempo (incluso más de a lo que los bajistas les gustaría), siempre que exista una dinámica sólida de mayor ingenuidad o simplemente fundamentos sólidos, como un fuerte crecimiento de las ventas y altos márgenes de beneficio.
Vemos mucho optimismo para el nuevo año, algo típico en esta época. Pero cuando las expectativas empiezan siendo altas, puede ser más difícil cumplirlas. Parece que los márgenes de ganancias corporativas de Estados Unidos ya han alcanzado su punto máximo: ¿estamos a punto de presenciar un desmantelamiento de la gran era de la “greedflation” de 2020?
De cualquier manera, la realidad es que a dia de hoy los estudios de Amplitud de Mercado nos ofrecen pocas señales bajistas más allá de una pequeña divergencia entre el NYSE y el porcentaje de valores del NYSE que se sitúan por encima de su media de 200 sesiones o las lecturas algo bajas en el Ratio Put-Call.
Por otro lado, indicadores como el Ratio del VIX, el RASI Summation, la ADn del NYSE, el Momento Weinstein o la misma Linea AD no muestran señales de debilidad, tampoco favorece a los bajistas la debilidad del Dolar Index.
