Dólar, oro, plata y Bitcoin - ¿Que ocurrirá esta semana?

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Hay semanas en las que cada activo parece vivir su propia historia y otras en las que medio mercado está esperando exactamente el mismo dato. Esta pertenece claramente al segundo grupo. El miércoles conoceremos la inflación estadounidense de julio y, salvo que alguien decida mientras tanto cerrar definitivamente el estrecho de Ormuz, ese dato probablemente marcará el comportamiento del DXY , el XAUUSD , la SILVER , el EURUSD y, en buena medida, también BTCUSD .

La situación de partida es bastante interesante. El índice dólar ronda los 99,7 puntos, el EUR/USD cotiza cerca de 1,156, el oro se mueve alrededor de los 4.336 dólares por onza, la plata está próxima a 64,7 dólares, el Brent supera los 86 dólares y Bitcoin ronda los 64.200 dólares. Es decir, tenemos petróleo caro, tipos todavía elevados, un dólar que intenta recuperar terreno y unos metales preciosos que, pese a todo, continúan en niveles históricamente extraordinarios.

Todo empieza por el dólar. El empleo estadounidense nos dejó el viernes una sorpresa bastante poco agradable: Estados Unidos destruyó empleo en julio y además revisó fuertemente a la baja los meses anteriores. Inmediatamente, el mercado redujo las probabilidades de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre. El dólar, sin embargo, continúa intentando recuperar parte del terreno perdido mientras esperamos la inflación.

Mi escenario fundamental para el dólar es ligeramente bajista a corto plazo, pero con una condición bastante importante: que la inflación confirme cierta moderación. El consenso espera que el IPC estadounidense pase del 3,5% al 3,4%. Si ocurre y el deterioro del empleo continúa, me cuesta ver a la Reserva Federal acelerando las subidas de tipos. En ese escenario no me sorprendería ver al índice dólar regresar hacia la zona de 98,5-99 puntos. Ahora bien, si la inflación vuelve a sorprender al alza, especialmente con el petróleo todavía elevado, la película cambia rápidamente y podríamos volver hacia 100,5-101. El dólar está ahora mismo en esa incómoda situación en la que una décima de inflación puede hacer que medio mercado cambie de opinión antes del café.

Naturalmente, esto tiene una consecuencia directa sobre el EUR/USD. Con el euro alrededor de 1,156, mi sesgo es moderadamente alcista si Estados Unidos confirma un enfriamiento económico sin un nuevo susto inflacionista. Un dólar algo más débil permitiría volver a mirar hacia 1,165-1,17. El escenario contrario sería un IPC fuerte que obligase al mercado a recuperar las apuestas por nuevas subidas de la Fed. Ahí no descartaría una vuelta hacia 1,145-1,15. No estamos ante una historia de fortaleza extraordinaria del euro, sino más bien ante la pregunta de cuánto puede debilitarse el dólar si la economía estadounidense empieza finalmente a perder velocidad.

El oro probablemente sea el activo donde tengo una visión fundamental más constructiva. Cotiza alrededor de 4.336 dólares después de haber alcanzado recientemente máximos de varias semanas. El problema del oro durante los últimos meses ha sido bastante sencillo: unos tipos elevados aumentan enormemente el coste de oportunidad de mantener un activo que, por mucho que brille, sigue negándose obstinadamente a pagar intereses. El bono estadounidense a diez años continúa ofreciendo rentabilidades elevadas, alrededor del 4,6%.

Pensando únicamente en esta semana, mi escenario sería bastante más contenido. Si la inflación sorprende ligeramente a la baja y el dólar pierde fuerza, creo que el oro podría intentar moverse hacia la zona de 4.380-4.420 dólares. No necesito imaginar ahora mismo los 4.600 dólares para mantener un sesgo alcista. Para llegar ahí haría falta probablemente algo más que un buen IPC.

Por abajo ocurre exactamente lo mismo. Si la inflación decepciona, repuntan las rentabilidades de los bonos y el dólar recupera terreno, una corrección hacia 4.260-4.300 dólares sería bastante más razonable como escenario semanal. Solo empezaría a contemplar niveles claramente inferiores si el mercado cambia de forma mucho más agresiva sus expectativas sobre la Reserva Federal. Después del recorrido que lleva acumulado el oro, además, cualquier movimiento de 50 o 70 dólares puede parecer pequeño en el gráfico, pero para quien está haciendo trading no tiene absolutamente nada de pequeño.

La plata me parece todavía más interesante, pero también bastante más peligrosa. Cotiza alrededor de 64,7 dólares y comparte con el oro buena parte de sus catalizadores monetarios, aunque añade una exposición industrial que suele hacer que amplifique los movimientos.

Aquí también reduciría bastante las expectativas pensando únicamente en los próximos días. Si tenemos un IPC favorable para los metales y el dólar se debilita, veo posible un movimiento hacia 66-67 dólares. Una ruptura clara de esa zona ya nos obligaría a volver a hacer números, pero no asumiría de entrada que vayamos directamente hacia los 70 dólares en una sola semana.

Por el contrario, si el dólar se fortalece y vuelven las dudas sobre la política monetaria estadounidense, la zona de 62,5-63,5 dólares me parecería un objetivo bajista mucho más razonable. La plata tiene la maravillosa costumbre de comportarse como el oro después de tres cafés, así que incluso dentro de estos rangos probablemente nos deje algún movimiento bastante más violento de lo que parece sobre el papel.

El petróleo es probablemente el activo más difícil de valorar fundamentalmente ahora mismo porque buena parte de su precio depende de una negociación política. El Brent cotiza alrededor de 86 dólares. Irán asegura estar cerca de cerrar con Omán un acuerdo sobre nuevas rutas marítimas, pero continúa condicionando la reapertura de Ormuz a que Estados Unidos cumpla otras exigencias. El tráfico por el estrecho sigue siendo muy reducido.

Aquí mi escenario base es ligeramente bajista. Si existe finalmente un acuerdo y se normaliza progresivamente el tráfico, veo posible una corrección hacia 82-84 dólares durante los próximos días. Además, la oferta está recuperándose y la producción de la OPEP volvió a aumentar durante julio.

Pero este es también el activo donde el escenario alternativo puede destruir cualquier previsión en cuestión de horas. Si fracasan las conversaciones, continúa prácticamente cerrado Ormuz o vuelven a intensificarse los ataques sobre infraestructura energética, el Brent podría regresar rápidamente hacia 90-92 dólares. En petróleo ahora mismo uno puede hacer todas las hojas de Excel que quiera, pero luego aparece un comunicado de Teherán y decide hacer su propio análisis fundamental.

Y finalmente tenemos Bitcoin. Cotiza alrededor de 64.200 dólares, después de haber recuperado terreno desde los mínimos inferiores a 60.000 alcanzados durante julio. Aquí sigo viendo un activo mucho más dependiente de la liquidez y del apetito por el riesgo que un verdadero equivalente digital del oro a corto plazo.

Bitcoin tiene a favor un posible giro menos agresivo de la Reserva Federal y unas bolsas estadounidenses todavía próximas a máximos históricos. Si el IPC sale contenido y disminuyen las probabilidades de nuevas subidas, veo posible durante esta semana un movimiento hacia 67.000-69.000 dólares. Superar claramente esa zona permitiría empezar a plantear escenarios más ambiciosos, pero primero tendría que demostrar que vuelve a entrar dinero.

El escenario contrario sería inflación elevada, tipos altos durante más tiempo y corrección de los activos de riesgo. En ese caso, una vuelta hacia 61.000-62.000 dólares me parecería bastante razonable. Perder los 60.000 ya sería otra historia y obligaría a revisar bastante más seriamente la estructura del mercado.

Por tanto, si tuviese que resumir mi escenario fundamental para esta semana, tendría un sesgo ligeramente bajista para el dólar y el petróleo, moderadamente alcista para el EUR/USD, alcista para el oro y la plata y cautelosamente alcista para Bitcoin. Pero todos ellos comparten prácticamente la misma condición: que la inflación estadounidense permita a la Reserva Federal relajarse.

Y ahí está la gracia de esta semana. Podemos analizar seis activos diferentes, desde un barril de petróleo hasta una moneda digital creada hace menos de veinte años, y terminar todos mirando exactamente el mismo número el miércoles.

A veces los mercados financieros son mucho más sofisticados de lo que parecen.

Y otras veces medio planeta simplemente está esperando una décima.

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