SpaceX, una gran empresa no es una gran acción

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Una gran empresa no siempre es una gran compra.

Y eso es algo que muchos especuladores descubren demasiado tarde.

Porque cuando escuchas "SpaceX" no piensas en una cotización.

Piensas en cohetes.
Piensas en Marte.
Piensas en Starlink.
Piensas en Elon Musk.
Piensas en el futuro.

Pero el mercado no cotiza el futuro.
Cotiza un precio.

Y el precio y la empresa no son la misma cosa.

El problema no es SpaceX

El problema es el momento.

Puedes estar absolutamente convencido de que una compañía dominará su sector durante los próximos veinte años.

Y aun así perder dinero comprando sus acciones.

Porque entre una gran empresa y una gran inversión existe una variable que casi nadie respeta:

El precio.


Lo que realmente mueve una acción

La mayoría de los inversores analiza el producto.
Analiza la tecnología.
Analiza al fundador.

Pero muy pocos analizan la oferta y la demanda.

La realidad de SpaceX

Tan solo el 4% de sus acciones están disponibles para cotizar en el mercado.
Es lo que se llama el float.

Al ser un porcentaje tan ridículamente pequeño, el precio se infló de forma artificial violando cualquier lógica de valoración.

No es que exista una demanda extraordinaria y que por eso el precio sube.
Es que apenas hay acciones disponibles...

Más adelante llegan los desbloqueos.
Llegan las ventas de empleados.
Llegan las ampliaciones.
Llega la dilución.

Y aparece una oferta (ventas) que antes no existía.
Y el precio cae a plomo.
La historia se repite una y otra vez (#COIN, #META)


El gráfico siempre habla

Muchos ven una subida y piensan:
"Esto no va a parar."

Pero las subidas verticales suelen esconder otro problema.

Cada vez quedan menos compradores dispuestos a pagar más.

Y cuando desaparece la demanda, el precio busca niveles donde vuelvan a aparecer compradores.

No es una cuestión de opiniones.
Es una cuestión de equilibrio.

El mercado siempre busca el precio correcto.


El error psicológico

El especulador compra a 200.
La acción baja a 170.
Después a 150.
Y deja de mirar el mercado.

Empieza a mirar su precio de compra.

Necesita recuperar.
Necesita tener razón.
Necesita volver a estar en tablas.

Eso no es análisis.
Es anclaje.
Tu precio de entrada se convierte en una prisión mental.

Y dejas de ver lo único que importa:
Lo que está haciendo el mercado ahora.


Esta historia ya la hemos visto

Grandes empresas.
Grandes expectativas.
Y enormes caídas iniciales.
Ocurrió muchas veces.

En Coinbase, en Facebook.

Porque la calidad de una compañía y el precio de una acción son dos debates completamente distintos.

La empresa puede ser extraordinaria.
La inversión puede ser terrible.


El verdadero plan

No persigas la historia.
No compres porque todo el mundo habla de ella.
No compres porque temes perderte la oportunidad.

Espera.

Deja que el mercado haga su trabajo.
Deja que aparezca el miedo.
Deja que la euforia desaparezca.

Y cuando el precio llegue a una zona donde el riesgo sea razonable, entonces actúa.
Con un plan.
Por tramos.

Sin necesidad de acertar el mínimo.

La lección

El mercado no te paga por tener razón sobre una empresa.

Te paga por entrar en el precio correcto.

Puedes acertar el futuro de una compañía y perder dinero.
Y puedes esperar pacientemente el momento adecuado y convertir una gran empresa en una gran inversión.

La diferencia no está en la empresa.
Está en el precio que pagas por ella.

Yo esperaré para entrar cuando valga 70$.


Dime... ¿lo ves como yo?

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