El gas natural viene dando que hablar en el arranque de la semana, con un mercado que empieza a despertar después de varios meses complicados. La presión de la demanda internacional, los movimientos del clima y las tensiones geopolíticas están empujando los precios al alza, y eso se nota fuerte en las pizarras.
A nivel global, el escenario es claro: Europa sigue dependiendo de importaciones para cubrir su consumo en invierno, Asia compite por el gas licuado y Estados Unidos ve cómo parte de su producción se va afuera, reduciendo la oferta local. Todo esto se combina con inventarios que no están sobrados y con un mercado que reacciona rápido ante cualquier señal de escasez.
Pero más allá del ruido de fondo, lo interesante está en el gráfico. El gas natural viene de una estructura bajista que lo tuvo presionado durante meses, pero ahora empieza a mostrar señales de querer romperla. El nivel clave está en la resistencia semanal de los 3,61 dólares: si logra superarla con fuerza, el camino se abre primero hacia los 3,83 dólares y después hacia los 4,16 dólares.
Los traders ya están con el ojo puesto en esa zona, porque una ruptura confirmada podría marcar un cambio de tendencia con recorrido interesante. Claro, mientras tanto hay que tener presente que seguimos en un mercado sensible a noticias: cualquier actualización sobre clima extremo, conflictos o exportaciones puede acelerar o frenar el movimiento.
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